Hoy hay una sensación de cierre después de un año inusual. Un año que vino para enfrentarme con mis miedos y mis sombras; a reequilibrar mi energía; a enseñarme a quererme, a poner límites, a escuchar a mi cuerpo, a vivir despacio y a apreciar el presente.
Fue un año cargado de emociones fuertes, intuición, despertares y amor por montón. Hoy se abre camino a un nuevo año, desde una yo más alineada, más serena y también más empoderada.
Hacer las paces con mi energía femenina y dejar la constante batalla con el masculino ha sido uno de los regalos más lindos que me dio la vida. Hoy puedo ver que el universo sí nos enseña a través de espejos. Eso somos en la vida de los demás: espejos que vienen a enseñarnos a ver nuestro subconsciente, a poner a vibrar nuestra alma y a exponer matices invisibles para la mente.
Gracias, vida, por haberme permitido hacer una elección y, finalmente, escogerme a mí. Hoy estoy varios pasos más cerca de saber qué quiero, de elegir de manera consciente: no desde el ego o desde la herida, sino desde la verdad, desde mi yo más puro.
Agradezco a cada una de las personas que hizo parte de esta batalla.
Al femenino, por mostrarme el amor puro, la inocencia, el deseo de ser mejor, la ternura.
Al masculino, por mostrarme la expresión del deseo, la atracción, la tentación y la seguridad.
Todos componentes que hoy se reúnen amablemente en mi visión de pareja.
Estoy lista.
Estoy lista para recibir y dar amor.
Estoy lista para permitirme fluir, dejar el control a un lado y, sobre todo, estoy lista para quererme y priorizarme en el proceso.
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Categories: ALMA Y TINTA
One response to “De la herida a la conciencia”
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Tu tlnta llena más el corazón que la sangre misma

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