Hace poco, la palabra “deceit” —engaño— empezó a resonar varias veces en mi cabeza. Al principio no le di importancia, pensé que no tenía sentido. Pero a la tercera vez entendí que era momento de detenerme y escuchar.

Pedí claridad… y antes que explicación, llegó la cura. Un renacer. Una nueva vida en conexión con mi energía vital, con mi niña interior, con mi intuición. Una invitación a atraer las fuerzas femeninas para crear.

Entendí que el “engaño” no siempre viene de afuera. Muchas veces somos nosotros mismas quienes nos autoengañamos: esa forma sutil de no querer ver, de protegernos de las realidades que a veces tenemos que enfrentar para empezar a sanar.

Ese fue el momento en que decidí que era hora de un cambio real. Aunque ya había dado pasos pequeños, el camino tomó fuerza y nació un plan de 13 pasos para reconectar con mi energía femenina.

Aquí te los comparto, para que, si algo resuena contigo, podamos ponerlo en práctica y sentir cómo pequeñas acciones empiezan a generar cambios reales.


1. Rutina de cuidado personal

Empecé a buscar rituales diarios que crearan un espacio de cuidado propio: una rutina de cuidado de la piel, maquillarme aunque trabajara desde casa, hacer ejercicio en las mañanas. En mi caso, fui al dermatólogo y pedí una rutina sencilla de tres pasos. Esto no solo me hizo sentir mejor por fuera, sino que se convirtió en un catalizador para reconectar con el amor y cuidado hacia mí.


2. Journaling

El tan mencionado journaling. Escribir. Soltar. Reflejar pensamientos y sentimientos sin filtros. Para empezar, inicié un diario donde anotaba y reflexionaba sobre una cosa que me hubiera hecho feliz durante el dia. Ese simple ejercicio me permitió identificar patrones en las experiencias que realmente hacían vibrar mi alma.


3. Cuidar de alguien más

Cuidar también nos conecta. No siempre tiene que ser cuidar de otra persona: puede ser de tu mascota o incluso tus plantas. En mi caso, decidí traer a mi gata desde Colombia a Miami. Ella se convirtió en mi puente hacia la energía protectora y cuidadora que vive en mí.


4. Aprender de otras mujeres

Muchas mujeres ya recorrieron este camino, y compartir sus experiencias es un regalo. Empecé a ver videos de mujeres contando cómo reconectaron con su energía femenina y a leer libros como “Despierta la diosa que hay en ti” de Sophie Bashford. Estas fuentes se sintieron como ventanas mágicas hacia ese poder femenino a veces nos cuesta reconocer.


5. Sensualidad

Descubrí la sensualidad, un concepto frecuentemente asociado pero diferente a la sexualidad. Para mi, se trató de sentirme viva, atractiva y vibrante en mi cotidianidad. Bailar, hacer yoga con movimientos suaves y seguros, permitiendo que el arquetipo de la diosa fluyera a través de mí.


6. Hacer hermosas incluso las cosas mas pequeñas y cotidianas

Embellecer la rutina. Prender una vela al trabajar, escuchar música al limpiar tu casa o apartamento, comer con presencia y sin distracciones. Estos pequeños gestos convierten lo cotidiano en santuarios.


7. Mantener mi espacio organizado

Un espacio en orden impacta profundamente en nuestra energía. Algo tan simple como tender la cama al despertar tiene el poder de cambiar tu estado de animo y marcar el rumbo de tu día.


8. Aprender sobre el apego seguro

Aunque no siempre me identifico con un apego seguro —de hecho, suelo reconocer en mí más rasgos del apego evitativo—, decidí empezar a actuar como si el apego seguro ya fuera parte de mí. Al practicarlo en mis relaciones, fui notando cómo esas pequeñas acciones transformaban mis interacciones y, poco a poco, me acercaban cada vez más a esa nueva versión de mí.


9. Vulnerabilidad

Abrirme con honestidad ante quienes me rodean. Contar cómo me siento, compartir mi historia sin filtros. Empecé a ver a la vulnerabilidad no como algo aterrador, sino una herramienta para derribar muros y abrir la puerta a conexiones mas auténticas.


10. Dejar los anticonceptivos

Un día sentí, sin explicación aparente, que debía dejar los anticonceptivos que tomaba desde hacía años. Aunque me daba miedo por los cambios hormonales que esto me había generado en el pasado, la vida tomó la decisión por mí: la última caja simplemente dejó de funcionar. Hoy llevo tres meses sin pastillas, y este proceso me permitió honrar mis ciclos no como una carga, sino como un calendario interno que refleja el ritmo natural de la vida.


11. Ayudar, crear y enseñar

Desde sonreír a un desconocido, sostener una puerta, hasta compartir una historia personal. Servir, enseñar y ayudar en pequeñas acciones diarias genera un impacto más profundo del que imaginamos.


12. Reconectar con mi niña interior

Reír, jugar, salir a la naturaleza, hornear galletas, reírme con mi show favorito. Espacios simples que, cuando me los permito, se vuelven sagrados.


13. Compartir con otras mujeres

¡El paso más poderoso para mí! Pasar tiempo con mujeres que vibran en la misma sintonía, que inspiran con su fuerza y autenticidad. Entre nosotras no hay competencia: somos una fuente infinita de amor, apoyo e inspiración.


Espero que estos pasos sean inspiración para que crees tu propio plan, uno que se alinee con tu momento de vida y que resuene con tu alma. Y, sobre todo, permítete flexibilidad. Habrá días en los que algunos pasos se sientan fáciles y otros no tanto. ¡Está perfecto! Parte de reconectar con nuestra energía femenina es soltar el control, dejar de enfocarnos en el resultado y aprender a disfrutar el camino. Un paso a la vez.

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Soy Sara

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